Kay Kitsune

Madrid, 1992

Tal y como esta organizada nuestra sociedad, el género es algo que marca los patrones de un camino ya de por si pavimentado. Patrones de conducta propia, de conducta ajena para con nosotrxs y de cara al mundo en general.

Nunca creí en una igualdad, ni en una jerarquía en este aspecto, si no en una diferenciación con consiguientes respeto y entendimiento.
En la mayor parte de mi vida, me rodeé de amistades masculinas ya que encontraba en su naturalidad y libertad de expresión algo más cercano a lo que era mi propio comportamiento. Mientras que las chicas por otro lado parecían siempre mezquinas, vanidosas y poco de fiar en general. Esto es lo que viene a ser el binarismo de género.

Yo personalmente, no me identificaba con ningún género ni quería.
Cuando mi ira adolescente fue acallándose, fui acercándome cada vez más a mi misma (como chica/mujer/hembra/persona de género femenino) y descubriendo lo increíble, jodido, complejo y fascinante que es ser una mujer humana en el sentido más biológico de la palabra.
Al poder valorar estos rasgos de índole variada que completan a un ser humano, fui magnetizando mi vida al rededor de mujeres encontrando una conexión especial, unos vínculos intensos, abstractos, cambiantes y de nuevo, fascinantes.
Esta es una pequeña recopilación de todas esas mujeres y esos vínculos que son parte de mi mundo, formando un vasto autorretrato.

Obra

Kay Kitsune
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